Cuando veo a alguien caminando por la calle

Cuando veo a alguien caminando por la calle, en apariencia sereno, despreocupado, y de pronto, sin querer, me mira fugazmente, se sorprende de mi mirada, y hace todo lo posible por evitarme, entonces comprendo que está huyendo. Y hago todo lo posible por seguirlo, por alcanzarlo, por preguntarle por qué, de quién y hace cuánto tiempo está huyendo; pero lo pierdo de vista, y noto con resignación que mis pies ya no me responden.