Poemas

I

Aún sacude al cuerpo
el eco marcial de las campanas
y aquella manía de ensayar
contra el pecho abierto
un estandarte de letras mudas
por la cuesta de empinados otoños

y eso de erguirse a deshoras
como torre vigía
en medio del páramo torvo y gris
para que antes nada
para que después nadie
hasta dejar una Babel creciendo hacia adentro
y memorias como laberintos de espigas
alrededor.

II

Yo moro ralas pampas
con el aire lento del vahído
el espasmo de lo que fuera
tu zaino perfume
en el vientre de la tierra

a veces cuando soy lo que el viento
galopo penitente la huella de tu voz
en las ortigas

no tengo noche madriguera
arroyos de aquí estoy para quedarme
con mis huéspedes en celo

dicen quienes oyen rondarme
a paso de relincho
que también sabrán de mí
un puñado de huesos
cuando toda llanura.

III

Acaso no fui más que error
si del tiempo nace nada
y siguen cayendo lunas en silencio
por el vértice final del cálamo

no tuve destino en la pregunta del griego
ni en la cruz latina pude a mis hijos parir
me han regresado sin apenas pronunciarme
a este coro polifónico de balas

y la tarde que hoy traigo gestada desde siglos
también a mí me consume
me anochece con su decir
de musgo y piedra.